martes, 6 de junio de 2017

Lindo Miércoles


Hay momentos de nuestra vida que sentimos que nada vale la pena y por mucho que nos esforcemos parece que nada tiene sentido, aunque intentamos hacer bien las cosas, todo sale mal.
Quizás lo tengamos todo en contra, incluso aquellas personas que siempre han estado a nuestro lado, ya no están; y aquellas que están, no nos pueden corresponder como deseamos o necesitamos; aun así, aunque cueste y sea triste, nunca dejemos de soñar. Comprometámonos en tener sueños e ilusiones, creer que todo lo que queremos lograr en la vida lo podremos alcanzar.
Nunca permitamos que nadie nos quite el derecho de lograrlos, ni con el derecho de dominarnos, ni anularnos; porque los sueños es la potencia que nos hace seguir adelante.
Recodemos siempre que la vida es demasiado bonita como para quedarnos sufriendo la incomprensión de alguien que apareció y se adueñó hasta incluso de nuestros pensamientos.
Que si eso ha sucedido es porque se lo hemos permitido, por no saber y no comprender, que nadie tiene ese poder si no se lo damos. 
Que otra persona no puede hacerse cargo de nuestros pensamientos y sentimientos.
Nunca abandonemos los sueños, mientras creamos que podremos lograr las metas e intentándolo una y otra vez, nos mantendrá con ilusión para que nadie nos pueda manipular, ni detener.
Aunque todo a nuestro alrededor no nos ayude, aunque la tristeza nos invada y no veamos la salida, recordemos que no debemos perder esos sueños, pues es la llave para seguir con ilusión y esperanza.
Cerremos nuestras manos y agarremos todos esos sueños y no lo soltemos jamás. Pongámonos en nuestro pecho como si fuera lo más valioso de nuestra existencia. 
Cada sueño, cada ilusión corresponde a cada cual y cada uno de ellos es la fuerza para seguir hacia delante y seguir creyendo en la vida, en nosotros y en un mañana.
No esperando que venga por si solo, de la nada. Eso no ocurre así. 
Si persistimos con todas nuestras fuerzas nos llegará para hacernos sentir un ser más feliz. Y si no llega, cosa que dudo, al menos hemos luchado y no hemos abandonado la ilusión por la vida.
Que triste sería si no se tuviesen ni sueños, ni ilusiones, ni esperanzas. 
Nunca nos sintamos que hemos perdido porque algo no salió bien una vez, siempre hay que volver a intentarlo, que la perseverancia es lo más importante del ser humano; se puede ser muy inteligente pero si no se tiene constancia para hacer las cosas, nunca se logrará.