sábado, 13 de mayo de 2017

Lloré tantas veces que ya ni recuerdo.

Lloré tantas veces que ya ni recuerdo... tiré la toalla otras tantas, viendo pasar la vida ante mi, sin ganas de nada, sin encontrarle sentido a nada... lloré y sigo llorando... pero hoy mi llanto tiene otro sentido, cambió porque ahora vivo... porque respiro y siento, porque amo y eso ya es suficiente para seguir. Será quizás la esperanza que nunca me abandona, o será que en medio de esta fragilidad que siento aprendí a ser fuerte desde adentro, no se, pero vivo la vida... con caídas y tropiezos, con errores a los que trato de remediar... con altibajos como todos... pero con AMOR por sobre todo. A veces me sorprendo a mí misma sonriendo al descubrirme fuerte, a pesar de sentir que mi corazón es bastante frágil. Trato de ser optimista y así, de ese modo, con la rebeldía que llevo en mi interior, siento que me protejo, que ese optimismo es mi fuerza en los peores momentos, y el motor que me impulsa a seguir andando este camino de todos. Los años no han pasado en vano para mi, pues me siento distinta, más mujer quizás... mas pendiente de mi yo, y de tratar de recorrer mi senda dando pasos en firme, pasos que se oyen a lo lejos... Aprendí, y sigo aprendiendo de cada situación que se me presenta, todo deja una enseñanza y trato de recoger su fruto. Hoy no necesito estar dormida para soñar y sentirme viva... Miro a través del tiempo y noto mi huella, la que me hice yo misma, lo que sembré y conseguí por mis propios esfuerzos y eso me enorgullece. . Sé que no soy perfecta, pero camino firme a pesar de cometer errores a mi paso... Sé que a veces no soy lo que se espera de mí, pero trato de disculparme ante todo y de salvar ese desperfecto. Veo cabezas que giran ante mí, y sé que se deslumbran por las sonrisas que las ilusiones pintan en mi rostro. Siento, a pesar de todo, que el viento está a mi favor... Hasta los malos momentos esconden oportunidades, sólo hay que saber verlas y tomarlas... Nada malo es para siempre... todo llega y todo pasa...