lunes, 26 de diciembre de 2016

Buenos días.


Hoy Aprendí...
Hoy aprendí que el trago más amargo de la vida, lo cura el amor, el amor te levanta del más profundo vacío, te hace sonreír y te da ánimos para continuar.
El amor sana las heridas, de repente, todo tiene un mejor aspecto, la vida se vuelve más dulce, los motivos para hacer o decir las cosas son siempre distintos, el amor mueve barreras, mientras dure siempre existirá una esperanza, 
una velita encendida que todas las noches te inspire a continuar, a luchar por lo que te gusta, a realizarte como ser humano, a ser cada vez mejor.
De repente todo es transparente, las tinieblas se disipan, la apatía se va de vacaciones, la amargura te abandona y la bella luna que antes era triste, te arrulla en las noches de paz que anteriormente eran oscuras e interminables.
Abres los ojos al amanecer y das gracias por la vida y por todo, el camino, ya no se ve largo y vacío, porque al lado tuyo hay un alma que te acompaña, de la mano y sonrientes, cruzan una mirada cómplice y se disponen a recorrer una y todas las veces que sean necesarias el sendero asignado